Alexis Blancas

Lo que comenzó como un juego infantil con arcilla y plastilina se convirtió en la pasión que llevó a Francisco Méndez Castro, mejor conocido como “Paco Méndez”, a trascender fronteras con su arte.

Desde su taller, transforma botellas, caballitos, máscaras y jarritos de mezcal en verdaderas obras de arte que rescatan la tradición y la identidad de su pueblo.

El artista plástico señaló que desde pequeño mostró inquietud por el dibujo y el grafiti, pero fue en el barro y la arcilla fue donde encontró la inspiración para dar forma a su talento.

Hoy su arte no solo es reconocido en México, sino que ha llegado hasta Estados Unidos, Guatemala y Europa, donde sus piezas han sido exhibidas en diversas exposiciones.

Relató que su trabajo es un homenaje a la cultura de Chilpancingo, plasmando en sus creaciones personajes de la emblemática danza de los Tlacololeros: El Tigre, El Maizo, El Frijolero, Tapachero, entre otros.

Además, en sus botellas decoradas revive refranes populares como “Para todo mal, mezcal; para todo bien, también”, manteniendo vivas las expresiones del pueblo.

Pero para Paco, el arte va más allá de la estética, pues dentro de su filosofía, nunca ha buscado riqueza, sino inspiración y compromiso con la cultura.

“El arte debe salir del corazón, no para comercializarlo, si no hay pasión, hasta los tigres me saldrían mal”, expresó.

Con un espíritu generoso, Paco ha compartido su técnica con vecinos y personas de bajos recursos, brindándoles una herramienta para generar ingresos y preservar las tradiciones.

Po ahora, su meta es transmitir su conocimiento a nuevas generaciones, para que el decorado de botellas y la elaboración de jarritos sigan contando la historia de Chilpancingo al mundo.