David Martínez Téllez

A principios de la década de los noventa escuchaba de los priistas la siguiente frase dirigida a los perredistas: “lo que sienten es envidia”.

En su momento no lo entendía, hasta que observé la fuerza creciente del PRD a nivel nacional y en Guerrero. Estaba en disputa el poder y el partido negro amarillo lo logró hasta 2005.

En esta historia perredista se encuentra la participación de Félix Salgado Macedonio. 1993 candidato a gobernador contra Rubén Figueroa Alcocer. 1999 por escaso margen pierde frente a René Juárez Cisneros. El PRD sube en las preferencias electorales y gana con Zeferino Torreblanca Galindo, quien había alcalde del puerto. Al mismo tiempo en Acapulco triunfa Salgado Macedonio.

Los priistas presentían que iban a perder “los privilegios” que otorga el poder. De ahí la frase con la palabra envidia.

Echemos un clavado al origen de la política en México y de paso a la radio nacional.

Cuando se institucionalizó la política con el PRI hubo excesos de todo tipo. Solo por mencionar un evento que hoy se verá en una serie “Las otras mujeres del poder”. Y es que el poder envilece y los vuelve locos cuando no se han preparado para ejercerlo decorosamente.

Si la política envilece; cuando tienes el control de casi todo o todo daña totalmente.

Los aztecas nuestros antepasados, por ejemplo, preparaban a sus jóvenes para ser buenos gobernantes. Evitaban la ignorancia porque una decisión afecta o beneficia, desde ese nivel, a miles o millones de personas.

La radio comercial, otro ejemplo, si bien es cierto carecía de gente preparada, quienes fueron sus dueños (Emilio Azcárraga Vidaurreta y Luis de Llano Palmer) buscaron -y encontraron- a personas con excelentes voces, tanto para locutores como para cantantes.

En el PRI, a través de décadas, entendieron que tenían que preparar a los nuevos gobernantes. Y como cualquier oficio esos futuros políticos comenzaron desde chalanes y luego se inscribieron en una escuela de cuadros donde combinaron teoría y práctica (esto se logró porque tenían el poder).

Con esta breve historia estoy escribiendo que si llegara a ganar nuevamente Morena el poder se evidencia que carece de personas con preparación. Que no acabará la corrupción (nos enteraremos de enroques de novias, amantas y hasta esposas) muy parecido a lo que nos enteramos del ambiente de la farándula. Con estas características posiblemente lleguemos a problemas tanto políticos como económicos.

La envidia es por los privilegios; no por ser mejores gobernantes.

La popularidad, ya lo he dicho, no es sinónimo de eficacia. Como tampoco la militancia a un partido. Espero equivocarme en estas predicciones, por el bien de todos. Y del país.

Nos espera un trecho largo. Hay que prepararse.