•  Xyoli Pérez, exdirectora del Sismológico Nacional, dijo que no existe certeza de que esa energía se libere “con un sismo de más de 8 grados, necesitamos unos 32 de magnitud siete o mil de seis”

Redacción

La llamada brecha de Guerrero, se ubica desde Papanoa, municipio de Tecpan, hasta San Marcos, pasando por Acapulco, continúa acumulando una considerable de fuerza porque no ha liberado energía, a pesar del terremoto de magnitud de 7.1 ocurrido el pasado 7 de septiembre.

Así lo declaró la investigadora del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Xyoli Pérez Campos, quien explicó que esa zona acumula energía desde hace 110 años y no existe certeza de que esa energía se libere “con un sismo de más de 8 grados, necesitamos unos 32 de magnitud siete o mil de seis”, dijo.

De acuerdo con la agencia Irza, la ahora exjefa del Servicio Sismológico Nacional presentó una ponencia virtual para la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), a través de su coordinación de Protección Civil, en la que precisó que el terremoto ocurrido el pasado 7 de este mes, con epicentro cerca de la isla de la Roqueta, a 11 kilómetros de Acapulco, “no le hizo nada a la brecha de Guerrero; la brecha no se ha roto”.

Precisó que el sismo se estudió y a través de sismogramas se comparó con el ocurrido en 1962 —también en Acapulco— “y por la forma del movimiento tiene un parecido abrumador”.

Explicó que en la brecha de Guerrero no ha ocurrido realmente un sismo grande desde 1911.

Agregó que cuando ocurre un sismo como el del 7 de septiembre hay levantamiento o hundimiento de terreno, y en esta ocasión fue un levantamiento. “En Acapulco, el terreno se levantó un metro, pero no debe ser esta una preocupación”, aseguró.

A pregunta expresa respecto al calentamiento de aguas termales en la Costa Chica, después de ese sismo, Pérez Campos explicó que el golpe de las ondas sísmicas es muy fuerte, puede hacer que se desvíen flujos de agua subterráneas y que estas sean aguas calientes, porque existe calor en algunas zonas de las cortezas, pero no significa que vaya a nacer un volcán, (porque) para ello se requieren cambios en composiciones sísmicas en los suelos, gases, entre otras muchas más”.

Dijo que en Guerrero, durante el sismo del 7 de septiembre, 20 localidades sintieron el movimiento de manera fuerte, 14 de forma moderada y las demás leve, y que la aceleración más grande que se captó fue en una estación de Acapulco.

La científica resaltó que en México se utiliza la misma tecnología que en países avanzados, en términos de telecomunicaciones, cómputo GPS, almacenaje y la tecnología de los sismómetros, pero aclaró que vamos unos pasos atrás porque no existen tantos recursos humanos.

Por ejemplo, dijo que hay 76 sismólogos en el país, pero existen menos de 100 estudiantes en la materia y apenas 14 instituciones en donde se hace investigación en sismología. (Con información de Irza)