- * Tras siete largos años de búsqueda en fosas clandestinas, la tragedia de esa familia de Iguala llegó a su fin, informó el Colectivo Los Otros Desaparecidos
Redacción
Después de permanecer siete años desaparecido, Enrique Castro Aguilera regresó con su familia; sus restos óseos fueron localizados en una fosa clandestina.
A través de un breve mensaje en su página de Facebook, el colectivo Los Otros Desaparecidos informó que Castro Aguilera “regresó a casa”.
El hombre desapareció en su natal Iguala de la Independencia, el 16 de octubre de 2013. En ese momento tenía 36 años.
Debido al clima de violencia e inseguridad, así como a la falta de seguimiento institucional, el caso de Enrique Castro permaneció en el olvido, al igual que el de cientos de igualtecos.
Sin embargo, otro crimen vino a desenterrar su historia y la de muchos otros desaparecidos.
La noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, elementos de la Policía Preventiva de Iguala y sicarios del grupo delictivo Guerreros Unidos atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa; el saldo fue de seis personas muertas y 43 normalistas desaparecidos.
La búsqueda de los 43 por parte de las autoridades fue el detonante para que la ciudadanía de Iguala y otros municipios cercanos se organizaran y levantaran la voz.
Reprocharon que en Iguala no sólo habían desaparecido los estudiantes de Ayotzinapa, sino que había cientos de víctimas más que habían sido ignoradas por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y la Procuraduría General de la República (PGR).
Así fue como surgió el colectivo Los Otros Desaparecidos de Iguala.
A partir de las investigaciones del Caso Ayotzinapa, la PGR detuvo en noviembre de 2014 a un sicario presuntamente relacionado con los hechos. Durante su detención le fue asegurado un teléfono celular en el que se hallaron unas 60 fotografías de personas posibles víctimas de Guerreros Unidos.
En las imágenes aparecían personas torturadas, asesinadas y otras aún cautivas, pero ninguna fotografía correspondía a los 43 normalistas desaparecidos.
El 17 de septiembre de 2015, la madre de Enrique Castro Aguilera asistió a una asamblea del colectivo Los Otros Desaparecidos de Iguala y se enteró de la existencia de esas fotografías y de la búsqueda en campo que realizaba el colectivo, por lo que vio una esperanza de encontrar a su hijo que para entonces llevaba un año desaparecido.
Al igual que ella, acudieron familias de Teloloapan, Huitzuco, Chilpancingo e incluso Acapulco.
Para entonces, la base de datos del colectivo registraba a más de 300 personas desaparecidas entre noviembre de 2014 y junio de 2015.
Hasta ese momento, la búsqueda de fosas clandestinas arrojaba el hallazgo de 104 cuerpos.
Durante los años que duraron las búsquedas, la madre de Enrique sufrió otro golpe a causa de la delincuencia. En abril de 2016, otro hijo suyo fue asesinado.
Armando Castro Aguilera era apenas un adolescente, quien estudiaba en la preparatoria número 10.
Su madre se enteró del homicidio a través de un periódico vespertino, donde vio la fotografía del cuerpo de Armando sobre un gran charco de sangre.
Por miedo no presentó denuncia y se limitó a reclamar el cadáver para darle sepultura.
Cuatro años después pudo sepultar a su otro hijo, Enrique.
La mujer llevaba cinco años explorando los cerros de la región Norte, en búsqueda de fosas clandestinas.
Este jueves, los restos de Enrique Castro volvieron a casa, tras ser identificados mediante pruebas de ADN.
“Desde Los Otros Desaparecidos abrazamos a la familia Castro Aguilera y les acompañamos en estos momentos de luto. Descanse en paz Enrique. #HastaEncontrarles”, publicó el colectivo en su página de Facebook.