Los próceres de la 4T –sea lo que eso signifique—, que en su inmensa mayoría transmutaron de esa federación de tribus en que se convirtió el sarracino Partido de la Revolución Democrática al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que devino en partido político y fue la catapulta que usó Andrés Manuel López Obrador para treparse a la Presidencia de la República, se olvidaron de dejar en el sol azteca los peores vicios de ese cuasi cadáver político que es el PRD.
Los vemos en el Senado de la República, con el vergonzoso pleito entre Ricardo Monreal y Martí Batres, en la Cámara de Diputados federal con el lavadero de ropa sucia que hicieron dos diputadas morenistas al acusar al presidente de la Comisión de Cultura, Sergio Mayer, de cobrar moches de 30 por ciento por gestionar recursos del presupuesto para obras en materia de cultura. Y se lo dijeron en su jeta, sin ningún rubor, frente a las cámaras de televisión y en presencia de la secretaria de Cultura del gobierno federal, Alejandra Fraustro, que hace algunos ayeres, en el segundo gobierno de Ángel Aguirre Rivero, fue la responsable primero del Instituto y después de la Secretaría del ramo.
Y como para que no se les olvide su origen y vocación rijosa, los hache diputados de Morena en el Congreso del Estado llevan meses enfrascados en pleitos intestinos por la disputa del control de la bancada, que es la mayoritaria, y han convertido el Poder Legislativo en ring de sus pugilatos.
El más reciente episodio de ese pleito es la expulsión, el viernes pasado, del diputado Servando de Jesús Salgado Guzmán, fraguada y operada por el grupo que encabeza Antonio Helguera Jiménez, afín al diputado con licencia y delegado de programas federales en el estado, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, que son más o menos la mitad de la bancada, y por el otro el grupo que, según se observa, tiene afinidad con el viejo operador político que AMLO ha tenido en Guerrero: César Núñez Ramos, tío por cierto del diputado Arturo Martínez Núñez, vicecoordinador de la fracción legislativa morenista.
Estos últimos, según se advierte, han dado el pasito tún-tún para alinearse con el senador calentano Félix Salgado Macedonio, que ya hace ejercicios de calentamiento para emprender la carrera hacia la candidatura por la gubernatura del estado, ante el riesgo –que ya visualiza— de que se le atraviese el empresario Luis Walton Aburto, que según los astros, caracoles y pitonisos tiene un pie dentro de Morena y otro fuera de Movimiento Ciudadano para estar en condiciones de que Andrés Manuel López Obrador le dé su bendición con miras al 2021.
En lo que usted y yo nos sentamos a comer palomitas y presenciar este vodevil que nos obsequian los diputados de Morena, los diputados del PRI y el PRD parecen seguir al pie de la letra la sabia recomendación aquella que instruye: “cuando veas a tu adversario entretenido en hacer pendejadas, ¡no lo distraigas, déjalo que haga bien su pendeja tarea!”, pero una cosa es ser simples espectadores pasmados, que es lo que parecen, y otra cosa es hacer política, tejer fino, y prepararse para ganar espacios en el siempre movedizo terreno mediático.
Y, como dicen aquellos que han hecho de la elaboración de las frases intrascendentes todo un arte, ya veremos y comentaremos…
Por lo pronto, en estos días de nublados y lluvias, veámonos en este ASOLEADERO…