* El mundo feliz o la historia de los clones

 

Isaías Alanís

 

Gracias a la famosa concertación entre PRI y PAN conducidas por Salinas de Gortari y el recién fallecido Luis Álvarez y Diego Fernández de Cevallos, conocido en el bajo mundo de la chicanería oficial, como “La Coyota”, de un tajo Acción Nacional, de haber nacido como un partido opositor, se convirtió de la noche a la mañana por gubernaturas, la de Baja California, en un clon del partido oficial.

Esta serie de mutaciones procreo una relación extramarital entre el tricolor y Acción Nacional. Amasiato que desencadena una ruda pelea al interior del esquema político nacional al convertirse en un travesti cuyo objetivo no fue y no es, fortalecer una democracia competitiva, sino una fuerza de sumisión por prebendas y negocios.

Es cierto que en América Latina, el resurgimiento de la derecha es una realidad y en México el amasiato de esa derecha reaccionaria y ladrona, de la mano del partido en el poder, ascendió hasta lograr una transición pactada y de terciopelo, para mantener el poder a medias en dos sexenios desafortunados, el de Vicente Fox y Felipe Calderón. Los resultados han sido lamentables, y sangrientos.

En el mundo feliz de Aldous Huxley, los habitantes “indígenas” guardan con celo las obras completas de Shakespeare. En el nuevo esquema político nacional, los Alfa del tricolor, los Beta del PAN y PRD, no necesitan del soma para mantenerse alegres ni opiáceas guerrerenses para estar alertas. La clonación de estas tres castas en una, ha dado resultados monstruosos como en Sinaloa y Guerrero.

Los clones priistas de PAN y PRD en las elecciones del pasado 5 de junio, dieron resultados satisfactorios al grupo de Alfas tricolores.

Los Betas de Acción Nacional y PRD, cambiaron oro por cuentas de vidrio y se apropiaron de bastiones priistas con el consentimiento de los Alfas.

PAN alcanza cuatro triunfos en solitario y tres en alianza con el PRD, entre ellas, la joya de la corona electoral, Veracruz. Con diez puntos a su favor para el 2018, el PAN toca a rebato y el lunes por la noche en un noticiero quinceminutero de Milenio Televisión, Margarita Zavala Martín del Campo, ya se siente en la silla, no de la guardería ABC, sino en la de Los Pinos, y con bombo y platillo anuncia su regreso, ya no como señora del preciso, sino como futura gobernante mujer de México.

En el nuevo y al mismo tiempo viejo mapa nacional, las piezas solo cambiaron de sigla, como en Quintana Roo, donde un priista de viejo cuño le pidió prestada la franquicia al PRD y Acción Nacional, obteniendo el triunfo en un estado clave para el desarrollo turístico y las transas que vendrán.

Se anuncia que el tricolor perdió, y perdiendo salió ganando, porque el objetivo es frenar a como dé lugar la posibilidad de que AMLO sea el próximo presidente de México. Y es ahí donde los clones se juntan y van a dar la pelea unidos bajo una sola consigan, parar a Andrés Manuel López Obrador. La lectura es muy simple. Los Alfas van con todo y se presupone una gran alianza camino del 2018 mediante la cual van a pasar por encima de lo que se tenga que pasar, así sea la voluntad del pueblo mexicano que por cierto le hace falta despertar como en Argentina, Chile y Bolivia.

En la elección del 5 de junio, el clon PRD se difuminó, colocó a candidatos perdedores, y se concentró en plazas como Veracruz, Puebla y Quintana Roo, entre otras, donde apoyaron, con alianza o sin ella, a los candidatos de Acción Nacional, habiendo solo una excepción, Chihuahua, donde Javier Corral arrasó por el hartazgo y las ganas de ver caras nuevas que se enfrentan a los poderes facticos con honor como lo hizo Corral frente a Televisa. Chihuahua es un estado simbólico de esta elección. Allá los chihuahuenses salieron a darle el voto a un candidato mal visto por Acción Nacional y apoyado por algunas tribus del PRD.

Acaso los más sorprendente, es que los sufragios superaron el 50%, cosa extraña en este país de abstencionismo crónico o inducido.

En la República de los clones, no pasa nada. Algunas cachetadas guajoloteras en futuros tribunales, round de sombras y colocarse en el lugar preciso para alcanzar chamba en un mapa nacional que se antoja de película de terror y no de ciencia ficción. La nueva clase panista va por todo… el erario de los estados. Puebla por ejemplo, fue una elección de estado. Volverán los indios a leer la Visión de los Vencidos como en la obra de Huxley las de Shakespeare.

Mientras una clase poderosa, pegada a la iglesia y a las arcas nacionales, se van a repartir el botín nacional y alimentar una vaquita para el 2018. Esa vaquita está ligada al tricolor y a los resultados que se den en el 2017, en el Estado de México, bastión del peñismo desmañanado.

MORENA solo creció en algunos estados y la CdMx, sin embargo, su germinación territorial es muy significativa.

En el mundo feliz de los clones, sólo los infelices y pobres de México, no cantan triunfos con loas y retorica barata. Lo que se viene podría ser una ruptura o el término de una República, de un país y de su historia.

DE REOJO

Rumores de Morelos, afirman que Miguel Ángel Osorio Chong, fue a darle un espaldarazo al cuestionado gobernador Graco Ramírez, alias “El enterrador”, pero en el fondo fue a negociar su salida. El presidente del PRD, Agustín Basave, renunciaría a la presidencia, habría un interinato y en elecciones de la cúpula chuchina, resultaría electo Graco como presidente nacional del Sol Azteca y pieza clave para darle duro y a la cabeza al Peje, debilitar a la izquierda para que el PRI-AN gane “haiga sido como haiga sido”, en las peligrosas y explosivas narcoelecciones del 2018.

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